Instalación escultórica de hielo, arcilla y polvo calizo, en freezer exhibidor.
La obra refiere a un paisaje intransitable, insinúan que allí se ha desencadenado un fenómeno piroclástico o una tormenta ígnea; pero este territorio de magma es helado. La vitrina exhibidora mantiene la maqueta a temperatura bajo cero, la cara superior está abierta, permite percibir el vapor frío que emana de la pieza. La obra sufre algunas transformaciones en relación a la temperatura ambiente; a mayor cantidad de visitantes, el cristal se vuelve líquido que gotea y luego, al vaciarse la sala, vuelve a congelarse; el proceso de cambio es constante. Se propone así una relación con el discurso que señala a la naturaleza como campo de batalla y al hombre tecnológico como guerrero principal.